Pasajeros de una pesadilla

 
 

Primer personaje de la semana:
 
El periodista Jorge Lanata, vocero del “grupo hegemónico” que tantos dolores de cabeza le causa al gobierno nacional, ha logrado en apenas dos domingos, lo que solamente lograba en èpocas de “Fútbol de Primera” un clásico entre Boca y River.
Ni más ni menos que los tan codiciados 33 puntos de rating!.
“Chupate esa mandarina”, diría mi mamá cuando algo es escandalosamente sorpresivo.
Y sí, el gordito con cara de “no tengo nada que perder” y léxico absolutamente nacional y popular, ejemplo: “ hermano, no te voy a mostrar las copias de las trescientas empresas fantasmas, que las busque la justicia”, se ha convertido en una especie de culto con denuncia, con papeles, con sarcasmo y con ganas.
Sin caño, ni cola siliconadas, sin Marcelo y sin el más barato de los escándalos, el canal del sol, sonríe los domingos y factura el resto de la semana.
 
Segundo personaje de la semana:
 
El gran arrepentido de la semana no fue ni Federico Alaskar, ni Leonardo Fariña ni Jorge Rossi. El Gran Hermano arrepentido fue el ministro de Economía, Hernán Lorenzino.
Me gusta Lorenzino, me gusta que alguien diga “basta, no puedo mentir màs”, y así, sin más, cortar una entrevista para la televisión griega y educadamente preguntar: “¿Podemos cortar la nota antes de la pregunta sobre la inflación de la Argentina ?”.
Es el primer arrepentido de tener que mentir para la corona, participar de un gobierno cuyo ministro de economía virtual es otro, lease Guillermo Moreno, y de haber aceptado dar una nota cuando nadie habla por temor a equivocarse.
No se lamente señor Lorenzino. Imagino que no debe ser un buen momento para usted, pero quédese tranquilo que pasado el vendaval y los años, podrá usted mostrarle a sus hijos y nietos el tape de la “discordia” pero también de la honestidad: “Me quiero ir, porque no quiero mentir más”.
 
Tercer personaje de la semana:
 
Éste personaje es más localista, pero no deja de ser importante por la trascendencia negativa que ha tenido, desde la inundación en la ciudad de La Plata el pasado 2 de abril.
Gabriel Bruera, hermano del intendente de la ciudad de La Plata y actual diputado provincial, debería aprender buenos modales y tener un poco de tacto a la hora de manejarse, sobre todo en éstas horas dónde el enojo, la indignación y la necesidad invaden la ciudad.
Pasa por al lado de un grupo de periodistas, siempre custodiado por no se sabe quién, nos mira de reojo y sigue su camino como diciendo: ¿“Algo para decir”?. Y sí, muchas cosas para decir, ejemplo: la distribución de elementos para los más necesitados llega mal o no llega, las mentiras sobre afectados y muertos es un escándalo y el tweet en que su hermano miente cuando dice que está trabajando con los evacuados de la inundación cuando en realidad estaba de vacaciones en Brasil, lastima por lo burdo y torpe.
 
Las mentiras tienen poca vida.
La condena es eterna
 
Publicado en la columna semanal "De cerca nadie es normal" en infonoroeste

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