Política 3.0

José Octavis, vice-presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires tiene razón: “Tengo 31 años y hacemos política así, con el grupo de compañeros nos mandamos mail y todo lo que sucede al instante por el celular”.

Y sí, es la nueva generación de jóvenes políticos- militantes que twittean, escriben en el muro de su facebook y están hiper-conectados por smartphone creyendo que cuanto más se le anticipa al jefe de lo que pasa, más premios y agradecimientos recibirán.
Pero todo tiene su contra.
Hacer política 3.0 implica también muchos dolores de cabeza, la inmediatez a veces traiciona y te deja expuesto sin más argumentos que el silencio y la soledad.

Así pasó con la diputada provincial Rocío Giaccone.
Lindo es comunicarle al instante al jefe lo que cree haber escuchado o lo que cree que pudo haber pasado y lindo también es verla en un viaje exótico por las paradisíacas playas de Tailandia, Malasia y Vietnam,hermosa, sonriente y lejos de las tierras dónde trabaja por los pobres y sin “voz” de nuestro país.

Todo se sabe en estos tiempos. Nada se puede ocultar.
Entre los celulares inteligentes, las redes sociales y la ambición de no quedar ni un sólo minuto desconectados, también quedan conectados en alguna memoria de algún aparato de fácil manejo, todos tus movimientos, tus sonrisas, tus palabras, tu falta de ortografía, tu gramática, tus pensamientos.

Como dice Zygmunt Bauman en la obra Amor líquido: “Uno pide menos, se conforma con menos y, por lo tanto, hay una hipoteca menos para pagar, y el plazo de pago es menos desalentador”, haciendo referencia al amor en los tiempos de la posmodernidad.
Podríamos pensar que en la política de los nuevos tiempos también sucede algo parecido.

Sólo que hay muchas más cosas en juego. La dignidad, el compromiso y la verdad.
El amor se puede negociar. Las convicciones, nunca.
Publicado por Marcela Milone/junio 2012

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