La razón de mi vida
Es exactamente como pasó, yo era chica pero me acuerdo de todo” dijo conmovida al finalizar el primer acto.
Ocurrió el miércoles a la noche cuando el Teatro Argentino recibió a una consagrada artista en un consagrado papel de una de las mujeres más importantes de la historia argentina.
Cuando la escena 19 llega a su fin con Perón en el balcón y Eva y los descamisados gritando por él, la sala se ilumina y el silencio es conmovedor.
Elvira estaba sentada al lado mío, con sus pies gastados y su cansancio de miércoles agitado, me contó que era de Ensenada, que su papá en esa época, trabajaba en el frigorífico y que los peronistas inundaban las calles y el corazón.
“Mi infancia transcurrió entre las huelgas que después le hicieron a Perón, la felicidad del pueblo peronista y la revolución de los descamisados” me contó.
Mientras hablaba con la mirada perdida en un punto del escenario, como cuando el recuerdo no hace más que traer la memoria y el aroma de lo fue para siempre, un flash de una cámara digital se encontró con la imagen de otra rubia, Karina, y de un señor que conocimos inmediatamente, era el gobernador de la provincia de Buenos Aires.
Comenzado el segundo acto, ya con el despliegue inigualable de éste musical argentino, con Evita en el poder, la gloria en su rostro, y la desfachatez con qué se dirigió a algunos personajes en el transcurso de su corta vida, todo se fue desbordando, en la historia y en el escenario.
La muerte, que siempre se cobra hasta el último aliento, dijo presente y se la mostró casi como un designio del destino, infalible, obligado, brutal.
La escena 14 anunciando el final del musical y la admiración de propios y ajenos ante tanta sutileza, verdad y perfección nos dejó vacíos y solos.
Sólo la luz de tanta grandeza escénica pudo retratar como nadie la vida de la mujer más amada de la historia argentina.
Sólo ésta historia, de novela rosa con final doloroso para quienes como Elvira pensaron y creyeron que el paraíso había llegado con ella, nos hizo pensar en la eternidad.
Eva el gran musical argentino, terminó a las 23: 33 de la noche. Nacha Guevara salió a saludar, la gente la ovacionó y nos fuimos tristes pensando que hubiera sido de la historia argentina si el final hubiera sido otro.
* marcelamilone@yahoo.com.ar