Otra oportunidad

"¡Esto no es un diálogo!" dicen que le dijo el Juez Lijo al vicepresidente Amado Boudou : traducido: No te hagas el cancherito porque acá estás en problemas.
Y así transcurrió el histórico 9 de junio dónde un vicepresidente fue llamado a indagatoria por un caso de corrupción, con todos los condimentos mediáticos y los pocos militantes que fueron a apoyarlo a Comodoro Py, las escalinatas del edificio hablan por sí solas.

Esa frase contundente, si es que existió, es letal. Es tan pero tan bueno cuando alguien le pone los puntos a alguien que se pasa de la raya que dan ganas de aplaudir de pie. El juez Lijo, que de ahora en más, quedará en la historia como el hombre que sugirió : El juez soy yo, ésto no es un diálogo de amigos, enterete Boudou.

Mientras todo ésto pasa en capital federal en la capital de la provincia los ánimos están caldeados y las incertidumbres crecen y crecen.
El ya célebre proyecto de ley para crear la policía comunal está empantanado, falta un voto en senadores, los celulares estallan y las vacilaciones y las sugerencias están a la orden del día.
Por otro lado, el armado de la estructura massista tiene algunos obstáculos que sortear. Algunos legisladores o funcionarios con poca experiencia no saben que hacer ni que decir. Por eso, ayer a la tarde una legisladora nacional de prestigio y experiencia me dijo: "Sergio es desprolijo, por eso tenemos que ayudarlo" y agregó: "Tiene 44 años y está bien que sea desprolijo pero los próximos 6 meses son definitivos para la campaña".
Así está el panorama, lindo para ver quién sobrevive a la embestida oficial, quién cuelga los guantes y quién se recibe de guapo como Cotto.

El mundial empieza, los medios tratan de mostrar un clima triunfalista que ni por asomo está en las calles de Río.
Veremos cuantos aviones de Aerolíneas Argentinas partirán con barras bravas, funcionarios y /o alcahuetes .
De todas maneras, haciendo éste breve análisis de la coyuntura política foránea e internacional, el personaje de la semana para mí, es el autor del pasacalles que colgaron en la esquina de mi casa: "Marina, te amo con toda mi alma, dame otra oportunidad"
De más está decir que todo el barrio suspiró hondo, buscó a Marina y le dijo: "Por favor, Marina, dale otra oportunidad".

Publicado en Infonoroeste/junio de 2014

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