Vulnerables hasta morir

Hay una máxima francesa que ante un caso policial reza:" Cherchez le femme", en castellano: busca la mujer, o sea, busca por el lado de las mujeres del sospechoso.

Pues bien, aquí en la provincia de Buenos Aires parece que ésta máxima no la enseñan en la escuela para atrapar presuntos delincuentes ya que 800 policías estuvieron buscando durante  dos días al acusado de matar una familia de ocho integrantes y resulta que a nadie se le acurrió ir a la casa de la abuela.

Cherchez le femme: ¿que otra mujer podría darle refugio a una persona adicta y pobre? una abuela, madre, tía o hermana.

Bueno, acá no se les ocurrió antes, así estamos. Violencia en extremo, muertes evitables que no se evitan, inocentes muertos de la manera más atroz y un gobernador que manda 800 policías a capturar a un enfermo que tenía siete denuncias por violencia pero atemorizaba a todo un barrio y nadie podía hacer nada y nadie hizo nada.

"Hermosas, buenas y educadas" dijo con extremo dolor la directora de la escuela dónde concurrían las niñas asesinadas, "tenían que dormir con la luz prendida por el miedo que tenían" dijo el abuelo de las víctimas. El sospechoso"les robaba hasta la comida" dijo un vecino.

Demasiado para los escasos 13,11,10,6,5,4 años de éstos hermanitos.

¿Vale menos la vida de un pobre? Si. En todos lados del mundo, puede ser. Pero a solo unos minutos de dónde estamos, o a unas simples cuadras, la violencia física y de palabra se ha convertido en algo tan habitual que atemoriza.

Siempre, siempre la escuela fue el refugio de los desamparados. Hoy ya no lo es. Todo está a punto de estallar, cada palabra, movimiento y actitud.

Mi hijo, con muy buen tino, comenta que la nueva directora de la escuela está todo el tiempo recorriendo los pasillos y saludando en las aulas y preguntando cómo están.

"Parece que el descontrol no va más" agrega. "Es la autoridad" se me ocurre decirle como al pasar." Al perder autoridad, todo el mundo hace lo que quiere" agrego.

Y me quedo pensando en ésto. Sin autoridad está visto que la cosa no funciona.
Una oración para Shakira, Briana y Yael, Alejo, Nayla y Ian. 

Un brindis para la directora que vuelve a una escuela a preocuparse por los chicos y a imponer autoridad con su sóla presencia.

"Tristeza en la ciudad, por favor no vuelvas" canta Miguel Abuelo y yo sigo mirando la foto de las cruces en el cementerio Santa Mónica de Merlo y decido odiar tanta locura.

Publicado en Agencia de Noticias Infonoroeste/ mayo 2014

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