Lo que nadie dijo del paro docente.


Muchas cosas pueden pasar en 17 días.

Se puede mentir parcialmente, se puede negociar en las sombras o a la medianoche, se puede usar a los medios para movilizar a más de 50.000 docentes por las calles platenses, se pueden usar a los medios para mostrar planillas e “informar” que hay docentes que ganan 44.000 pesos mensuales, se puede ignorar el fallo de la justicia para que los chicos vuelvan a clases, se puede agredir a los funcionarios a la salida de una reunión y así podemos seguir hasta mañana.

Todo puede pasar y pasó.

Ahora les cuento lo que no salió publicado en ningún medio, esos mismos medios que acusaban a los padres de usar a la escuela de “guardería” y de depósito de niños.

Tengo dos hijos en la escuela secundaria de una escuela pública: brevemente les cuento lo que hice con ellos éstos 17 días.

Como primera media decidí realizar todos los chequeos médicos habidos y por haber, en horarios imposibles en cualquier otro momento del año.

Neumonólogo a las 12hs de un día viernes (teóricamente debía estar en el cole a esa hora), odontólogo a las 16.14hs de un día jueves(teóricamente debía estar en el cole a esa hora), ortodoncista a las 15hs de un lunes (que no es lo mismo que odontólogo) y así otras salidas inesperadas y fuera de lo común.

En lo personal mis hijos se aburren bastante, festejamos un cumpleaños con los chicos de las escuelas públicas porque los amigos de las escuelas privadas se tenían que levantar temprano al otro día, por lo tanto decidieron no concurrir al evento.

Mi hija empezaría recién su etapa de escuela secundaria “el tercer día” luego de levantado el paro. Si cuento como primer día el lunes 31 y con el feriado del 2 de abril en el medio de la semana, estaríamos hablando del jueves 3 (quedan unos días todavía). Este cronograma para primer año, y para cuarto año sería “el quinto día” o sea el lunes 7 de abril. Si Dios lo permite ése sería el día que en mi casa volvería todo a la normalidad.

Entre las actividades deportivas y extracurriculares, como por ejemplo, inglés, fuimos llevando el desconcierto y la abulia en éstos 17 días de paro. Mi hijo se cansó de jugar a la play, mi hija cocinó, pintó y volvió a algunos lugares que no quería ir más.

Como verán encontramos el lado positivo, y yo personalmente, estuve repasando  todo lo que vivimos en ése edificio que se encuentra enfrente de la catedral de la ciudad de La Plata y que se denomina Escuela Normal Superior “Mary. O. Graham, sin ponerme melancólica puedo decir: aprendieron a leer y a escribir, a respetar y a reírse, a jugar y pelearse, a conocer y desechar a esperar a frustarse, a pasar a la bandera y a mirar desde la primera fila también.

Todos los años en éstos  12 años que llevan escolarizados, me pregunté si hacía bien en dejarlos en esa escuela. Averigüé en alguna que otra escuela privada, las visité, pedí referencia y no se cuantas cosas más.

“A ésta altura mamá, yo ya me quedo acá, no averigues más por mí, paso a cuarto año, ya está” me dijo mi hijo con la certeza que ya es un adolescente con voz y voto y que no quiere más “lola” con el chamuyo de escuela pública y privada.

Esto también l aprendió en su escuela. Sentido común, sensatez y formación en todos los órdenes de la vida.

Sólo quería contar mi experiencia, nada de Baradel ,de De Lucía ni de Scioli ni de Cristina.

Y para terminar y para colmo diría yo, el diario El Día de la ciudad, cada vez que tiene que publicar una nota sobre “paros docentes” o “ faltante en las aulas de sillas o borradores o pizarrones” la ilustra con una foto dónde justo está mi hija en la entrada de la escuela sonriendo y charlando.

Todo una señal. Vuelvan a las aulas felices, mañana.

A mis hijos les quedan unos días de recreación, todavía.

Publicado en Infonoroeste/ 30 de marzo 2014

Flickr Images