Oxigenación, que le dicen…


Con la llegada del flamante “koky o coqui”como quiera usted leerlo, Capitanich a la jefatura de gabinete, las cosas han cambiado un poco.
Al menos, los periodistas, eternos enemigos de la democracia, se sacan las ganas y hacen todas las preguntas juntas que no pudieron hacer durante hace 10 años.
Curiosa también es la llegada de la nueva Ministra de Seguridad María Cecilia Rodríguez. Parece más una maestra jardinera que una “dura” para combartir el narcotráfico y la delincuencia.
Hay funcionarios que saben “venderse” muy bien.
“Experta en catástrofes” dice su currículum. De ahí a las altas líneas del poder. Cristina sabrá..
Y hablando de la presidenta, pasó del negro luto por tres años, sin escalas, al blanco puro, angelical. Me encanta que no tenga término medio.
Nada que decir del chau,chau adiós a Guillermo Moreno. Muy irritable el señor Comercio, demasiado insostenible para ésta época del año.
El que parece que sonríe y se quedó con casi todo es el señor Kiciloff, que mira sin mirar, que detesta que los periodistas le crucen los micrófonos y el paso y que recita recetas económicas de una manera admirable como Maru Botana en el canal Gourmet.
Estos son por ahora los cambios más mediáticos del gobierno nacional, en cambio en el gobierno provincial se han quedado mudos con el arribo y señalado como el “Sucesor” de la “Señora”, Capitanich.
Se quedaron sin reflejos.
Y mientras el señor Daniel se quedaba sin reflejos la señora Cristina llamaba a los funcionarios legislativos provinciales y les anunciaba que solamente premiaría al señor Chino Navarro por ser casi el único que daba entrevistas en la Era del Hielo Kirchnerista, defendía lo indefendible (recuerdo caso Sueños Compartidos) y tuvo un buen manejo legislativo.
Todo lo demás queda como está, dijo la Señora-
Entonces Horacio González luego de presidir la Cámara de Diputados por seis años consecutivos, renovó por dos años más.
Lo mismo pasó con el vicepresidente 1º  José Ottavis, camporista y amigo de Máximo Kirchner. Se quedaron hasta los secretarios legislativos y administativos, éste último con 15 kilos menos y el pelo al viento como el vicepresidente Amado Boudou. La política hace milagros.
Párrafo aparte fue la llegada del presidente de la Cámara de Diputados de la Nación Julián Domínguez, que pasó como un rayo por el senado provincial ya que estaba malhumorado por una foto que los matutinos habían publicado y no lo favorecería. Aires de divo en campaña-.
Sergio Massa se cansó de saludar mientras dejaba la estela de todos los aduladores y obsecuentes que lo corrían para mirarlo aunque sea o pedirle algún contrato.
Oxigenación y maquillaje.
Las cartas están echadas. Última” teatralización” del año.
Empieza la guerra fría. Bienvenida.

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