La sonrisa de Daniel
A la presidenta Cristina Fernández de Kirchner la operaron la semana pasada y debe permanecer en reposo por unos cuantos días más.
Alborotado el avispero con semejante noticia, los candidatos a las próximas elecciones del 27 de octubre, salieron, sin rumbo, a “la buena de Dios”, a captar votantes o en todo caso a retener los votos de las PASO que dejó tanto herido por ahí.
Por un lado podemos ver a una Lilita Carrió, chistosa, exultante, devolviendo chicanas y recorriendo el país. No hay nada mejor que un candidato se ría de sus debilidades y de sus detractores e imitadores.
Más allá de la dimensión desconocida, Martín Insaurralde recorre canales y programas de diferente género. No le hace asco a nada. Parece que los candidatos del oficialismo se sienten bien en el canal América, y como América curte mucho programa de espectáculo, ahí va Insaurralde. No sabe si hablar de Jesica Cirio, de la inflación o de la delincuencia, por que cada vez que abre la boca, se pierde, se enreda y le sale esa voz finita que descoloca al oyente y al entrevistador. Martín debe estar rogando que llegue Navidad, brindar con su familia, pedirle perdón porque los usó para el spot publicitario, y cambiar de página y de año.
El que se siente ganador en todo éste circo de malentendidos, feroces operaciones mediáticas y políticas, caída de helicóperos, casas baleadas y asesinos en serie que de golpe asoman en el escenario local, es el gobernador Daniel Osvaldo Scioli.
Cuentan allegados del círculo más intimísimo del mandatario provincial, que sus “chamanes y tarotistas” preferidos, le habían augurado un excelente fin de año y una vuelta de rosca a su vida política, que si bien sería sorpresiva también sería definitiva para su futuro político.
Creen además que la presidenta cuando se recupere y pueda “leer” en perspectiva todo lo sucedido en los días de su convalecencia, verá en el gobernador a un “soldado” de la causa nacional y popular que supo cuidarle las espaldas, mostrar tranquilidad y no apropiarse de ninguna circunstancia.
Por eso la sonrisa de Daniel en todos lo actos de éstos últimos días.
Compruebe usted mismo si no digo la verdad.
Nunca lo ví tan relajado, suelto, y sonriente.
Acompañado por su mujer Carina, el gobernador sonríe y sueña.
Sueña que será el próximo presidente, sueña que la historia le tiene un lugar reservado por su lealtad, por sus convicciones y por ser un gran peronista.
Sonríe y sueña que la presidente Cristina, aunque sea el 20 de octubre del 2015 (o sea, unos días antes de las elecciones presidenciales) le agradezca su humildad, su compañerismo y sus silencios (que más que silencios parecían falto de reacciones).
Pero en fin, se acerca el día clave de éste año.
Miren, observen a Daniel, que sonríe e imagina que todos los caminos están despejados para el sólo.
Que no se ilusione mucho. Este país siempre te dá sorpresas.
Publicado en Infonoroeste/ octubre de 2013
